lunes, 20 de mayo de 2013

El Paraíso encontrado en el Polo Norte...

El Paraíso encontrado en el Polo Norte, de William F. Warren
Después de que en el siglo XIX Darwin publicara su emblemático El origen de las especies, cualquier empresa de buscar –o de creer en- el paraíso perdido quedó completamente fuera del mapa.

Darwin mismo refutó la idea de un punto geográfico de orígenes en su libro de 1871, El origen del hombre, aseverando que “es inútil especular sobre este tema” ya que ni el hombre ni los animales habían sido creados al mismo tiempo en un solo punto del globo.

A pesar de la escepticismo colectivo de la época, y del aparente índole obsoleto de buscar el Paraíso, el distinguido metodista y presidente de la Universidad de Boston William Fairfield Warren, llamado también “el ultimo gran explorador”, en un intento de reconciliar la ciencia con la teología, decidió buscar el Jardín del Edén en algún punto de la orbe.

El hombre que propuso que la casa de la humanidad, el Edén, está enterrado bajo la nieve del Polo Norte.

Comenzó por traducir la Biblia a la ciencia: el Edén era: “el lugar en la tierra donde las condiciones biológicas eran las más favorables.” El Génesis dice que el Edén contiene “cada árbol que es placentero a la vista o bueno para comerse”. También tomó nota de un dato recién descubierto: hace millones de años el planeta había sido mucho más caliente.

Warren sabía que aun había un punto en blanco en el mapa del mundo, un punto al que nadie nunca había ido. Y así llegó a la inevitable conclusión: El Jardín del Edén se encuentra en el Polo Norte. De alguna manera hacía sentido: los dos lugares habían resistido cualquier
intento de ser descubiertos, no obstante los siglos de exploración.

Warren publicó su teoría en 1881 como Paraíso encontrado, la cuna de la humanidad en el Polo Norte.

Un libro extrañísimo para la época: contenía un cuerpo de conocimiento esotérico, estaba lleno de ecos metafóricos a historias bíblicas, y “evidencia” objetiva de hechos cristianos. Todo esto bajo un rigor académico que lo colocaba entre los más solemnes investigadores del siglo.

En los diagramas contenidos en el libro, Warren ilustra el Polo Norte como el verdadero centro de la Tierra, un lugar que perfectamente pudo haber albergado a los primeros hombres de la Tierra, al Árbol de la vida y al prístino paisaje edénico antes de congelarse .

Después de este libro, y a pesar de grandes esfuerzos por tener la última palabra sobre el Edén, Warren abrió la puerta para toda una nueva generación de buscadores del Jardín del Paraíso que al día de hoy continúa.

Lo cierto es que Warren, después de haber sido refutado, plagiado e incluso acusado de ingenuidad, hizo una expedición al Polo Norte y escribió: “El antes desaparecido Edén ha sido encontrado, pero sus puertas nos han negado la entrada.

Ahora, como el comienzo de nuestro exilio, una espada se agita de aquí a allá para proteger el sendero del Árbol de la vida…” Al llegar al Edén Polar, no pudimos hacer nada “más que rápidamente hincarnos entre la congelada desolación y, enmudecidos por el sobrecogimiento, dejar caer lágrimas cálidas sobre el enterrado y desolado nido del más encantador hogar de la primera humanidad”.

Warren, después de haber visitado el silencioso y baldío Polo Norte, concluyó, en la última página de la segunda edición de su libro, que el paraíso sí existió en ese lugar del planeta, pero la única forma de llegar a él es en la muerte.

Y aunque un Edén muerto y la promesa de una mejor vida después de la muerte no satisfaga el mismo anhelo de un Paraíso viviente, la brújula de Warren quizá haya acertado en dirigir nuestra curiosidad hacia un lugar del planeta que sin duda guarda muchos secretos bajo su manto. Publicado por

http://faenasphere.com/?_escaped_fragment_=%2Ftarget%3Dlistado-de-550-cursos-universitarios-gratuitos-en-linea#!/target=el-paraiso-encontrado-en-el-polo-norte-de-william-f-warren

MAS INFO: http://buenasiembra.com.ar/esoterismo/profecias/adama-importantes-mensajes-desde-la-quottierra-huecaquot-730.html

No hay comentarios: