miércoles, 25 de agosto de 2010

Relacionarse con la existencia

                                                        



El ser humano ha olvidado el lenguaje de la inocencia. Ha olvidado cómo relacionarse con la existencia. ¡El ser humano ha olvidado cómo relacionarse consigo mismo!

Relacionarse con uno mismo significa meditación. Relacionarse con la existencia significa oración. El hombre se ha olvidado del lenguaje en sí. Por eso parecemos como extraños, ¡extraños en nuestra propia casa! No sabemos quiénes somos, no sabemos por qué estamos y no sabemos por qué seguimos existiendo. Parece una espera interminable... Tenemos que esperar algo, de modo que nos inventamos una idea y esperamos. Dios es esa idea. El cielo es esa idea. El nirvana es esa idea.

Tenemos que esperar porque de alguna manera tenemos que satisfacer a nuestro ser; si no, nos sentimos muy vacíos. El esperar nos da la sensación de una finalidad y dirección. Te sientes bien; por lo menos estás esperando.

Nos estamos equivocando constantemente, porque hemos adoptado a la mente como el lenguaje para relacionarnos con la existencia. Y la mente es una forma de desconectarse de la existencia. El pensamiento es el obstáculo. Los pensamientos son como murallas chinas a tu alrededor, estás andando a tientas entre los pensamientos.

No puedes tocar la realidad, no es que realidad esté lejos. Dios está al lado, como mucho, a la distancia de una oración. Pero si estás haciendo algo como para pensar, cavilar, analizar, interpretar, filosofar, entonces te empiezas a caer más y más, y cuanto más te alejas de la realidad -porque tienes más pensamientos-, más difícil te resulta ver a través de ellos. Son como niebla espesa. Te ciegan.

Este es uno de los principios fundamentales del tantra, que la mente pensante es la mente que se equivoca, que el pensamiento no es el lenguaje adecuado para relacionarse con la realidad. Entonces, ¿cuál es el lenguaje para relacionarse con la realidad? El no pensar, las palabras son insignificantes en lo que respecta a la realidad.

El silencio es significativo. El silencio está preñado; las palabras están muertas. Hay que aprender el lenguaje del silencio.
Osho

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