martes, 18 de octubre de 2011

La ilusión será barrida de vuestras mentes






La humanidad se está aproximando al final de su viaje de vuelta a casa hacia el despertar, después de eones de confusión y lucha, y el gozo supremo de ese momento os espera impacientemente.

Va a ser un momento de esplendor impresionante cuando la ilusión se disuelva y os reconozcáis los unos a los otros tal y como sois realmente –seres divinos creados por Dios a Su propia semejanza, brillantes y gloriosos reflejos de vuestro Padre celestial en un estado de eterna y armoniosa Unión.

La Realidad –el Cielo– es vuestra Casa, y es ahí donde tenéis vuestra existencia sin interrupciones y sin rupturas, en un estado de constante gozo.


Vuestra actual y presente experiencia como humanos es un estado imaginario que dura sólo el tiempo que la apoyéis, pero como os habéis acostumbrado tanto a ella, os es tan familiar, y como no tenéis memoria de vuestro estado real, es extremadamente difícil para vosotros dejar de apoyarla.

La estáis reconstruyendo continuamente, intentando hacerla más real implicandoos en relaciones de las que esperáis que os traigan aceptación, amor y felicidad, porque sin ellas os sentís solos e irreales –y estar sólo es irreal.

En ese estado alienado, los otros, independientemente de lo cercanos que puedan estar, parecen diferentes y extraños, con diferentes deseos, necesidades, experiencias y creencias, y eso es muy amenazador para vosotros.

¿Cómo puedes confiar en alguien que no es uno contigo y que en vez de eso tiene esas necesidades, ideas y creencias diferentes?.

No puedes. Por eso levantáis defensas, como hacen los demás, y luego sólo compartís los aspectos de vosotros mismos que os parecen aceptables.

Como resultado, no importa el tiempo que paséis en compañía de los demás, siempre os sentís solos, con sólo los aspectos inaceptables de vosotros mismos por compañía, y eso refuerza vuestra sensación de alienación.

Afortunadamente, las imágenes que tenéis de vosotros mismos –vuestro sentido de identidad– son totalmente inválidas: son limitadas, imaginarias en sí mismas, que inventasteis para poder ir a jugar en vuestra ilusión.

No confían en sí mismas, ni en ninguna otra, porque cada una de ellas es individual, con agendas individuales de auto-sentido, porque son exactamente las que necesitáis para jugar vuestro juego de estar separados de Dios.

Vuestra imaginación es muy poderosa, que es por lo que pudisteis construir una ilusión tan convincente y amenazadora.

Cuanto peor era la experiencia más convincente era, hasta parecía incluso que si no había dolor y sufrimiento en ese momento, casi con seguridad muy pronto vendría.

Y así, el juego se convirtió en un larguísimo ejercicio de comportamiento esencialmente defensivo que no os podía proporcionar la seguridad que buscabais tan desesperadamente.

Pero naturalmente, por muy real que pueda parecer, verdaderamente es una ilusión de la que podéis liberaros y os liberaréis, y el momento en que lo haréis se está aproximando rápidamente.

Aquellos que están en los reinos espirituales os están ofreciendo su amor constantemente, y la guía que necesitáis para encontrar el camino de salida de la ilusión y de vuelta a casa a la Realidad.

Cada vez que tenéis un pensamiento amoroso, decís una palabra amable, u os implicáis en una acción amorosa –no importa lo pequeña o insignificante que pueda parecer– os movéis inexorablemente hacia el despertar.

La amorosa guía arrojada dentro de la ilusión para ayudaros es mentalmente purificadora en su abundancia y compasión, y como consecuencia, la ilusión será barrida de vuestras mentes, llevandoos a un estado de la más maravillosa claridad.

Todas las dudas y descreimientos referidos a los reinos de lo no visto, que (mientras permanecéis contenidos y restringidos dentro de vuestros cuerpos) parecen tartas en el cielo, fantasías estúpidas y proyecciones de deseos, se disolverán.

Finalmente despertaréis en el glorioso brillo de la Realidad de Dios y lo reconoceréis como vuestro eterno Hogar, en el que nada puede ocurrir que perturbe de la más ínfima manera la infinita armonía y el éxtasis con los que os abraza en todo momento de vuestra existencia inmortal.
Vuestro amoroso hermano, Jesús.

Traducción: PEC
FUENTE: johnsmallman.wordpress.com/

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