miércoles, 7 de julio de 2010

Imagina que no hay países...



Alguna vez un brillante músico nos invitó con la imaginación -la herramienta escencial de la intención-  a crear un mundo mejor. En una canción que debía ser un Himno a la unidad, eternizó un hermoso legado que hoy más que nunca es un llamado necesario al cambio.

...“Imagina que no hay países, no es difícil de hacer. Nada porque matar o morir, y tampoco religiones. Imagina a toda la gente, viviendo en paz. Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te nos unas, y el mundo será solo uno. Imagina que no hay posesiones, me pregunto si podrás. Sin necesidad de agredir a nadie, como una hermandad. Imagina a la gente compartiendo el mundo. Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te nos unas, y el mundo será solo uno”.  
           JOHN LENNON

Hoy con enorme tristeza, veo morir por culpa del desarrollo involutivo y auto destructivo del ser humano, a un espacio hermoso de la Tierra. Un lugar que contiene la mismísma escencia de la vida, un hermoso lugar en el que no hay paises, donde tampoco hay religiones y en el cual sus habitantes mantienen las leyes de la naturaleza.


Un lugar en donde reina la unidad y en el cual todos sus seres comparten el espacio sin quebrar su propio equilibrio y el del conjunto. Hoy veo con tristeza morir a ese hermoso reino que se mantuvo puro por eones como un mundo dentro de otro mundo; un espacio que domina las temperaturas, un lugar que nutre y permite la vida. Un lugar que nos enseña como en la inmensidad es posible el equilibrio en la unidad. Un poderoso reino que nunca permitió la conquista del propio ser humano, que con toda su tecnología, sólo pudo saquear, pero nunca dominar. Un generoso medio que ofreció su escencia para permitirnos vivir (a pesar que aún no somos concientes que somos un 75% agua). Hoy veo como unos pocos ciegos del alma, matan a su propia esencia.

Hoy veo con tristeza, como también nosotros nos contagiamos con la ceguera del alma de esos pocos al poder. Somos muchos los que estamos ciegos y  logramos unirnos frente a un televisor para derrochar imaginación e intención ante un evento deportivo. 


Me permito imaginar a todos esas almas cargadas de imaginación e intensión para con sus equipos, todos ellos, de diferentes razas, colores, creencias e idiomas que de pronto aprenden a ver con otros ojos, los de su alma y así lograr “ver” con el alma, el dolor de su propia escencia... 


El dolor de la Madre Tierra, el dolor de la Madre Naturaleza que clama por la conciencia de sus hijos. Me permito imaginar al mundo unido gritando y cantando himnos universales que salen de sus propios corazones. Me permito imaginar a la gente alentando y jugando el más importante partido final, el de su propia supervivencia. Una final que en tiempo suplementario es ganado por el más hermoso tanto, antes de que termine el tiempo en el 2012. Un partido en el que no hay alargue, pero si hay penales. El problema es que los penales los patea Dios.

Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te nos unas, y el mundo será solo uno”.

Perdón y Gracias a mi propia escencia. Gracias Masaru Emoto por recordarnos la naturaleza de nuestro 75% de nuestro ser. Permitámonos imaginar que podemos.

Con perdón y agradecimiento
Brad Hunter

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