lunes, 12 de noviembre de 2012

El Templo (Reflexión)


 El Templo (Reflexión)

De todos los templos del mundo, ¿Cuál es el que más te impresiona? ¿Porqué? Reflexiona alrededor de eso, primeramente, antes de continuar leyendo.

Cuanta gente siente lo sagrado en el interior de una inmensa catedral gótica, otros dentro de un construcción románica, musulmana, hebrea, en ciertos imponentes templos hindúes, o simplemente en una pequeña ermita. Y de que forma afecta la ejecución del rito religioso, que parece que el alma responde a la atmósfera que se crea en su interior, la solemnidad, la sobriedad…

..En la búsqueda de Dios hay una única vía, la espiritual, sin intermediarios, símbolos, elementos religiosos, ritos, líderes, sacerdotes, ceremonias, ni nada, excepto la pertenencia a la “cadena magnética” cuyos eslabones somos quienes seguimos un sistema antiquísimo y bien preciso de enseñanzas, que ningún hombre ha diseñado nunca, sino que a éste le ha sido dado por estados o grados de conciencia que se encuentran más cerca de Dios que el propio hombre, y que apunta al objetivo de “ser salvados” por Cristo, por el primogénito o fuerza emanada de Dios y que reside en cada ser humano.

El Cristo y la fe en Él no hay que buscarla en una imagen del pasado, de hace dos mil años, sino en el despertar de esa fuerza adormecida en nuestro interior. El Cristo te espera. Y ahí, es hermoso y en extremo interesante revisar, bajo esta perspectiva, o con esta luz, el evangelio. Así que de eso se trata esta reflexión que es parte de una más extensa compilación de ellas.

En cuanto al camino de la religión, el religioso, no me ensuciaré la boca hablando de él: ha muerto hace mucho.

La gente de la religión ni siquiera la sigue, sino que aquellos elementos de su conjunto que no le convienen, los obvian y siguen de acuerdo a lo que su entendimiento dice. Tiene, muchos de ellos con quienes he intercambiado pareceres, la soberbia de no poner en duda su comprensión, su fe, su confianza en lo que están haciendo. ¡Ay ese dicho sapiencial Zen!. Si quieres superar tu mente con tu propia mente, ¿como escaparás de la locura?...

...Yo estoy de acuerdo con las palabras del evangelio cuando dice  en 1 Corintios 3. 16: ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?. Cualquiera que sea la construcción que el ser humano levante no es ni infinitesimalmente comparable con el cuerpo en cuyo interior habita el Espíritu de Dios. Nada hay más sagrado que el cuerpo del hombre. He ahí el Templo.

¿Cómo, pues, puedo impresionarme con la creación de la mano humana en el sentido espiritual, si ésta es pura materia, antítesis del espíritu?.

Imbuido de espíritu está la creación entera, no llevada a cabo por la mano del hombre, sino por la de Dios. Que bien se siente el alma en determinados lugares en los que el hombre no ha dejado aún el rastro de su pisada o no la ha afectado demasiado.

En realidad, cualquier lugar de la naturaleza tiene mucho más que ofrecer, en el sentido sacro, que el más imponente de los templos construidos por el hombre. El majestuoso cielo nocturno nos habla a gritos del infinito templo creado por Dios, y cada una de sus partículas vibran merced a Él constituyendo su cuerpo, el Templo Cósmico.....

..... ¿Quién tendrá las agallas de romper con las falsas creencias para adoptar las verdaderas?.
El hombre interior es una entidad eterna que puede salvar al hombre exterior que somos. No somos nosotros los seres eternos, sino los que debemos aspirar a ser salvados por el hombre interior que es el que puede hacerlo, o si se prefiere, que es el Primogénito en cada uno de nosotros.....

¿Alguien necesitaría más claridad?

Cristo como hombre interior ve que su cuerpo, el templo que le ha creado su padre, su origen y procedencia, está invadido, y por tanto, perdido el contacto con el Padre. Allí, como en cada uno de nosotros, se compra, se vende, se comercia, se engaña, etc.

En estos días, en nuestros cuerpos o templos, en contra del propósito que tiene su existencia y motivo por el que Dios lo creó, encontramos que se proyectan negocios, se ansían cosas, se preocupa la gente por su salud, los hijos, el vivir cotidiano, el trabajo, el futuro, se reza para obtener respuesta, se ora  para no perder el ilusorio tren de la salvación, y un millón de etcéteras.

Si no se tiene conciencia de que ese no es lugar para eso, como vamos a ver, nunca jamás alguien agarrará unas cuerdas que hagan de látigo y fustiguen a todas esas tendencias psicológicas (multiplicidad de los yoes, pues, en la alegoría son representados por personas que no hacen los que deben, pero, personas, al fin), muchas y distintas, y se las arroje de allí, quedando, entonces, el templo para que el vínculo con el Padre permanezca.

Y ahí tienes una forma de orar o de meditar, no creer que tu oración llega o contacta con Dios, porque como hombre externo no posees aún la naturaleza Divina del hombre interior, sino que has de permitir que quien establezca el contacto sea el propio Cristo interior. Él está unido al Padre, sólo él dispone de los atributos para que eso ocurra, no nosotros, al menos, mientras sigamos siendo el hombre exterior.

Estos son Fragmentos del Texto original, que puedes solicitar al autor del artículo.
Roque Yvars Devesa

MAS INFO: http://buenasiembra.com.ar/salud/meditacion/el-poder-de-la-oracion-413.html

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