domingo, 5 de septiembre de 2010

Tu Mente no es tu Cerebro




Hay muchos científicos buscando dentro del cerebro las funciones de la mente humana.
Es lo mismo que mirar adentro de un aparato de radio en busca de la voz y preguntarse cómo
es que los circuitos electrónicos son lo suficientemente inteligentes para conocer cuáles son
los precios de la bolsa de valores, en dónde están las congestiones en las autopistas,
cuál es el pronóstico del tiempo y las demás cosas que se escuchan en la radio.

Obviamente la radio realmente no sabe todas estas cosas pero lo que sí hace muy bien
es detectar un campo electromagnético que se encuentra codificado con esta información
--la señal de transmisión ¡en la cual se encuentra sintonizado! De una manera similar el cerebro
detecta algo de lo que sucede en el campo mental.

Está limitado solamente por el hábito de qué puede sintonizar pero ustedes podrían fácilmente
ampliarlo un poco. Ustedes poseen una "estación favorita" a la cual le dedican todo su
tiempo de audición, pero con un poco de práctica, podrían moverse fácilmente hacia arriba
y hacia abajo del dial. Algunos de ustedes lo hacen sin saberlo y quedan muy confundidos
con todos las extrañas emisiones y sonidos de estática que emiten las demás personas.
El cerebro, en sí mismo, no sabe nada, por supuesto.

Es un milagroso descodificador y traductor y una antena sorprendentemente compleja
hacia los campos mental y físico. Procesa señales provenientes de los sentidos externos
de ustedes y las correlaciona para brindarles un cuadro completo de la realidad física.

Cuando sus ojos ven un patrón de energía, sus cerebros convierten la maraña de señales
en imágenes de mesas, sillas, árboles, y así sucesivamente. Pero las funciones de la mente,
per se, como por ejemplo, el acto del pensamiento, están ancladas en su campo mental,
no en su cerebro.

No vayan a pensar que estoy minimizando al cerebro.
En su calidad de componente "biotransductor" es uno de los transmisores y receptores
de energía electro-química más complejos que existen en cualquier plano físico,
en cualquier parte. Ustedes, como ESPÍRITU, lo desarrollaron en respuesta a la petición
de la especie humana de enfocarse totalmente en el plano físico. Es único en el universo.

Así pues, aquello que ustedes creen que es "ustedes" es en realidad un cierto número
de campos, cada uno de los cuales es un medio que sostiene una banda de energías
sorprendentemente complejas, compuestas de un enorme número de frecuencias interactivas.
Esta combinación de energías, o marca energética, define sus personalidades y es única en el
universo.

Estos patrones indescriptiblemente complejos que constituyen el ustedes que ustedes
conocen, están variando constantemente, de acuerdo con los cambios que a cada momento
se sucedan en las intenciones y funciones de sus yo-espirituales.

Es urgente que se vuelvan sensibles a sus energías y que si se encuentran ocupados haciendo
algo y de repente ya no les parece divertido, entonces deténganse y hagan algo distinto,
o no hagan nada. El cambio que sintieron era la señal de un giro dimensional más elevado
y la energía sencillamente se escapó de lo que fuera que estaban haciendo.
De similar manera es posible que estén en un lugar y de repente sientan que deben salir de allí.
Háganle honor a ese sentimiento y partan. No se disculpen, sencillamente digan:
"Debo irme ahora".

A pesar de que las energías en sus campos físico, emocional y mental no se sobreponen
en frecuencia, sí se suceden unas resonancias extremadamente complejas entre ellos.
Por ejemplo, la energía del miedo en su cuerpo emocional ahogará los pensamientos
de optimismo de su cuerpo mental. La energía también interactúa dentro de un cuerpo
en particular. Por ejemplo, una frecuencia de miedo automáticamente vela y posiblemente
excluya la frecuencia del amor, debido a la manera en que ambas interactúan.

El miedo --sea que se esté manifestando como sospecha, como celos, como
arrogancia, como menosprecio por sí mismos o como cualquier otra cosa-
- consiste de una energía de baja frecuencia que bloquea la energía de frecuencia
más elevada. No juzguen el miedo como algo malo --es un buen maestro para algunas
lecciones-- sino, y esto es urgente, véanlo como lo que en verdad es: sencillamente
energía. Siempre se encuentra fundamentado en un sentimiento de no ser adecuado
o de ser incapaz de lidiar con la vida o con algún aspecto de ella y, en últimas,
en un sentimiento de estar separados del ESPÍRITU.

Tomen nota que tan sólo es un sentimiento de separación, pues ustedes, en verdad,
jamás están verdaderamente separados ni jamás lo estarán porque no es así cómo funciona
el universo.

El miedo puede ser de una magnitud tal que puede inundar sus campos completamente
y distorsionar todas sus emociones y pensamientos. Semejante percepción distorsionada
los hará interpretar hasta los actos más gentiles de los demás como si estuvieran basados
en el mero interés egoísta. Afortunadamente, tal y como lo veremos, la emoción del amor
actúa de la misma manera y puede inundar todos los tres campos.

Probablemente lo que mejor determina cómo se sientan ustedes y cuán bien están
funcionando, es el grado de alineación de estos cuerpos. Recuerden que un cuerpo es la
combinación de un campo y de sus contenidos. Cuando están alineados, sus cuerpos están
posicionados simétricamente alrededor de su cuerpo físico y giran en la proporción que
les es mejor. Después de una gran querella con alguien, su cuerpo emocional puede quedar,
literalmente, "torcido"; o después de algún trabajo cerebral intenso, su cuerpo mental
podría parecer localizado sólo alrededor de su cabeza y girar de manera errática.
Más tarde vamos a ver algunas técnicas para volver a alinear sus cuerpos, pero, por ahora,
es suficiente que sepan que ustedes los tienen.

Yo Soy… y mi Ser Honra y Bendice a Dios dentro de Ti
Enrique Leal N.


El hombre bueno se fortalece a sí mismo, y luego fortalece a los demás; investiga por si mismo
las causas de todas las cosas y luego las da a conocer a los demás hombres.
Pues  igual que los artesanos realizan su  trabajo sentados en los talleres;
aquél que tiene espíritu puro cumple sus deberes aprendiendo para poder luego difundir la verdad.

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