martes, 15 de marzo de 2011

EL SOL Y LA IRRADIACION DE SU ENERGIA



 

COMO FUNCIONA EL SOL Y LA IRRADIACION DE SU ENERGIA EN EL PLANETA - PARTE II



LA ESTRELLA DE OCHO PUNTAS RIGE LOS ASTROS

La Estrella Tetraedro, Estrella de David o estrella de ocho puntas es un símbolo de la plenitud y la regeneración es un símbolo potente de la interacción de lo Divino con lo terreno, de Dios y la Humanidad.


El Sol, la Tierra, la Luna y el resto del universo tiene un Estrella Tetraedro tanto fuera como adentro, a travez de la cual se distribuye la energia del nucleo de cristal existente en cada uno de ellos. 

En realidad cada atomo tiene en su interior una Estrella Tetraedro. Y en su exterior se encuentra otra Estrella Tetraedrica y de igual manera la tendran todos los seres vivos, los animales, las plantas y los minerales que conforman el cuerpo fisico del planeta.. Como dice el axioma: "Como es adentro es afuera, como es arriba es abajo.


En la Geometria Sagrada, la Estrella Tetraedro o Merkaba viene a ser el patron por pridileccion con el cual se construyen los elementos que forman los bloques de construccion del Universo. En otras palabras son los ladrillos de los que esta formado todo el universo material y espiritual. A cualquier lado del universo que usted vaya, alli encontrara esa figura geometrica.

La estrella tetraedro representa la unificacion del cuerpo mental y emocional. Esta fusion crea el Cuerpo de luz del Sol.

Este campo de energía que se encuentra alrededor del cuerpo físico del Sol es que fundamentalmente mantiene el equilibrio y la orbita de los planetas y las lunas.




QUÉ ES EL ENREJADO CÓSMICO – COMPOSICIÓN - PRUEBAS CIENTÍFICAS
 
  •  Uno de los principios de la geometría sagrada lo encontramos en la máxima hermética "como es arriba, así es abajo" y también en "aquello que se halla en el pequeño mundo, el microcosmos, refleja lo que se halla en el gran mundo o macrocosmos". 

    Este principio de correspondencia se halla en la base de todas las Ciencias Sagradas, donde las formas del universo manifestado se reflejan en el cuerpo y constitución del hombre.  Basándome en ese principio, relacionaré al cuerpo humano con la Tierra.

    Las antiguas civilizaciones que hubo en el mundo varias docenas de siglos atrás, sabían y creían que nuestro planeta es un organismo viviente perfecto. Que al igual que el hombre, cuyo cuerpo físico cambia cada 70 a 80 años (ciclos de vida), está estructurado, dirigido y controlado por otro cuerpo energético (patrón genético, autorreproducción celular, Alma., etc. que componen al Espíritu Humano). 

    Estos componentes energéticos o Espíritu del Hombre que mantiene a su esencia divina, etérea, invisible al ojo físico, impalpable eterna e inmortal, creada a imagen y semejanza de la Suprema Creación Universal (Dios).

    Pero mientras cumplimos un ciclo de vida, nuestro cuerpo físico, a través de 1.299 epicentros energéticos (puntos de Acupuntura), siete “chacras” o vórtices neurálgicos y dos centros evolutivos principales que rigen su “conciencia interior y su voluntad” que son su Cristo Interior y su Presencia Yo Soy. 


    Nuestro planeta Tierra también posee millones de epicentros energéticos o vórtices magnéticos (en vez de 1.299). Doce vórtices neurálgicos en los puntos de unión de las 20 líneas del “icosaedro energético” fotografiado por los rusos (en vez de 7 chacras) y dos centros evolutivos principales (como el hombre) el núcleo central del planeta o Cristal del Centro de la Tierra y el otro está ubicado en el Sol, centro de nuestro sistema solar. 

    La Tierra, tal como la acepta nuestra ciencia Astronómica desde alrededor de cuatro siglos y tal como nos enseñan en nuestros establecimientos educativos, es una gigantesca forma esferoide achatada en ambos polos y abultada en su ecuador. Rota sobre su eje imaginario a razón de una vuelta cada 23 horas, 56 minutos y 4 segundos. Cumple una órbita completa alrededor del sol cada 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos (actualmente se producen  pequeñas variaciones). Su suelo, oficialmente es aceptado como compuesto de materia “inorgánica o inerte” desmenuzable. 

    Pero hay otro sector investigador que desde hace más de 25 siglos sabemos a través de nuestros más antiguos filósofos, como Aristóteles, Anaxágoras, Pitágoras, Platón y otros, que la Tierra es un organismo viviente. Un organismo que vive, respira..., late” dicen los “científicos clasistas” para conformarse. “Late” igual que los demás planetas incluso nuestro  sol, sube 17.000 metros y al cabo de 02:45 horas, vuelve a bajar en forma cronológica con pulsos respiratorios acompasados como los producidos por todo organismo viviente.  

    Esto ya fue comprobado por varios satélites artificiales terrestres tales como el O.S.O.-8 de la NASA y la Serie Cosmos 710 de la ex URSS. Esta noticia fue confirmada por el Laboratorio de Física Estelar y Planetaria de París, Francia el 14 de Abril de 1976 (EFE), gracias a las enormes fotografías infrarrojas tomadas.

    Científicos investigadores de la Unión Soviética como Nicolai Feodorovich Goncharov, Vlacheslav Morzo y Valey Mocarov descubrieron a través de las fotografías satelitales rusas, un conjunto de líneas de fuerza magnética que rodean a todo el planeta Tierra. 



    Aparecen en forma sutil y tenue, pero totalmente organizadas y visibles, formando un gigantesco icosaedro de 20 lados conformando triángulos equiláteros. Causa la impresión como si el planeta hubiese sido alguna vez un enorme cristal que fue acondicionando todo su aspecto energético desde un centro-corazón-cristal. 

    Sumamente acertada esta definición de Tomqkins, ya que coincide sin querer con la del doctor Premio Nobel Max Planck cuando en el año 1900, declaró ante las máximas autoridades científicas en Alemania y Florencia que el factor clave que determina la forma y duración de toda materia física inerte como muchos aún la denominan, es su campo eléctrico que viene a ser su Alma o Espíritu que fue quien lo estructuró y lo regirá mientras exista. 



    Posteriormente los investigadores soviéticos colocaron estos campos de fuerza sobre un mapamundi geográfico común y así fueron localizando en sus vórtices o puntos de unión, antiguas culturas humanas.

    Nuevamente volvieron a colocarlos sobres mapas geológicos y meteorológicos, comprobando que todos sus centros globales de presión, centros de mínima y máxima térmicas atmosféricas y otros, coincidían en los 20 vórtices del Icosaedro.

    En tales
    sectores o vórtices neurálgicos, nacían los huracanes, tornados, tifones como sí también, los orígenes de las corrientes oceánicas principales del globo.  

    Otro investigador de la ex URSS, Vitalyy Kabachenko, fue profundizando sus investigaciones sobre estas mismas termografías infrarrojas sateritales sobre la Tierra, encontrando una estructura energética perfectamente organizada y señalada dentro de la superficie terrestre la que por momento se intensifica y en otros se diluye.

    Este fenómeno puede ser observado como trazos negros organizados en el océano e incluso en la atmósfera terrestre, con forma de una red de trazos nebulosos en forma de enrejado. 



    Un enrejado pulsante compuesto por esa energía vital de vida llamada Orgónica o Neutrínica, que cubre todo el planeta Tierra. Pero esta energía pulsante no tiene su origen en nuestro mundo, sino mucho más allá, en el Sol y la Galaxia Láctea. Abarca a todos los planetas y satélites naturales del sistema solar, en forma proporcional a la masa de cada uno y se centraliza en el núcleo Solar que es en definitiva quien rige y controla todo el sistema.

    Pero a la vez, nuestro Sol, por ende el sistema,  se nutre  de la misma energía vital de vida proveniente del sistema galáctico Lácteo que agrupa a otros 9.000 millones de sistemas solares similares al nuestro. 

    Precisamente acá hallamos el origen de la vida proveniente de dicha energía vital que envuelve en forma natural y continua a todos los planetas -Orgónica o Neutrínica y que Einstein denominó Unificada (*4) o Única ya que de allí extrajo su nombre- la que luego genera a las otras capas protectoras.

    En el caso de nuestro planeta, la capa y los campos magnéticos terrestres, capa de ozono y otras zonas que protegen al globo terrestre de otras radiaciones muy intensas. A nuestra Tierra la cubre totalmente por medio del gigantesco enrejado vital y pulsante y cada una de sus líneas que recibe el nombre de Rayo Vector lo hace bajo una forma muy extraña.



     Resulta ser una espiral pulsante y generadora de materia física acorde la las informaciones evolutivas que alberga en sus entrañas, en forma conjunta con los cuatro elementos químicos fundamentales de vida que están en suspensión en los espacios interplanetarios. C. H. N. y O. que junto a casi dos docenas de aminoácidos, dan lugar a las materias físicas y orgánicas que componen a todos los seres vivientes.

    Pero esa espiral pulsante de energía vital que genera la vida, es totalmente distinta a las fuerzas magnéticas, eléctricas y otras a las que estamos habituados y tampoco cumple con las leyes fundamentales que las rigen normalmente dado que el enrejado energético terrestre pulsante y vital jamás pierde su intensidad original como fuerza Neutrínica, mientras que los elementos existentes sobre la Tierra son afectados en forma inversa. "Como es adentro es afuera".....

    Continuara

    Rolando Vargas

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