sábado, 5 de marzo de 2011

LO QUE ES EL DISCIPULO



He aquí algunas reglas con que deberá cumplir.

"Sea sobrio en sus costumbres. No haga nada con excesos. Duerma por lo menos ocho horas diarias; coma lo suficiente, pero tratando de quedar siempre con un poco de hambre; evite los licores embriagantes, fumar tabaco o ingerir medicamentos que crean condiciones tóxicas en su cuerpo.

En lo posible no use la carne como alimento, y deseche decididamente las drogas enervantes, los perfumes y las especias.

Báñese a lo menos cada dos días, y no lleve ropas pesadas; camine diariamente unos tres o más kilómetros, a fin de sudar; haga ejercicios de los llamados suecos, a fin de mantener su agilidad muscular, y sostenga su mente en condición alerta y pleno vigor intelectual.

Empéñese, en resumen, en vivir en armonía con la Naturaleza, sin apartarse jamás de sus dictados y procedimientos, en la inteligencia de que todo exceso es perjudicial, y todo apartamiento de la inspiración ideal o las normas dignificantes es sencillamente denigrante y deprimente de la propia personalidad”.


"Busque por encima de todo la máxima satisfacción de la propia dignidad interna y trate de merecer siempre el más alto respeto de sí mismo.

La gente le comprenderá después, le apreciará y le honrará por su ingénita pureza y dignidad. Nada es tan magnánimo como la dignidad interna, la que desarrolla además un poderoso magnetismo personal, nos hace simpáticos y objeto de rendida admiración de cuantos nos tratan".


"Trate siempre a la mujer con delicadeza y caballerosidad, cualesquiera que sean las circunstancias porque ella encarna principios creadores que son el complemento de la virilidad masculina. Nada rebaja tanto al hombre como una actitud indigna, deshonrosa o maligna para con la mujer, pues demuestra con ello ser perverso y felón".

"Ser Caballero o Dama es deber de todo ser humano, lo que significa distinguirse en delicadeza de alma y elevación moral. Quien no reúna tales condiciones no es persona culta ni merece el calificativo de decente, y por tanto, no tiene derecho a pretender cualidades, virtudes, facultades o poderes espirituales.
La espiritualidad es cultura vivida".


"Use de toda su delicadeza para con la niñez y siempre en afán de cultura; hay que cultivar las cualidades del niño y todo el deli­cado e intrincado mecanismo de su constitución en formación".

"La limpieza del hogar es tan importante como la moral y lo espi­ritual. Un hogar o un ambiente sucio y lleno de desorden influye fatalmente sobre nuestra moral, que se vuelve indigna, perversa y despreciable, y de esta suerte se cae en confusiones, desalientos y maldades que tienen un efecto traumatizador sobre el Espíritu o íntimo ser.

Vístase bien, o por lo menos con limpieza. La pobreza económica no debe nunca traducirse en bajeza moral o pobreza espiritual. Cada cual debe esforzarse en actualizar sus ansias me­jores, o sea vivir lo que busca o anhela".


“Si se es injuriado, hay que olvidar tal infamia. El más fuerte es quien más resiste y aguanta; el más torpe y bruto, aquel que recurre a la ignominia y a la fuerza. Más perverso es quien responde a la perversión ajena con odio, persecución, difamación o desprecio.

Aprenda el Discípulo a sublimar las fuerzas de la vida. Compórtese como superior, no como igual o inferior a las fuerzas negativas, destructoras o rastreras".


"El que habla mal de alguien fuera de su presencia es un cínico y perverso, un chismoso e indigno; no es caballero ni dama, ni es tampoco Discípulo de un Maestro de Sabiduría".

"Sea estudiante sincero, pues nadie se perfecciona de buenas a primeras o con simplemente anhelarlo.
Por el contrario, hay que hacer muchísimos esfuerzos, progresivos, y empeñarse en vivir pau­latinamente las grandiosas enseñanzas de los Maestros de Sapiencia. Viva con método y sin cejar en sus empeños y aspiraciones de superación".


"Respete todas las creencias ajenas, aunque sean contrarias a su mejor sentir y a su conciencia.
No olvide que cada credo o actitud es el reflejo o la consecuencia de condiciones de Conciencia, y que en la conciencia ajena nadie puede mandar, a menos que las gentes se conviertan en ilusos; o simples carneros manejados por cualquier quídam o amo improvisado".


"No olvide que el ser humano es Templo de Dios, y que debe rendir culto a lo bello, al bien y a la verdad donde quiera que se encuentren".

"Por último, cumpla con sus deberes de hogar y de ciudadano, y será grande".

K.H.

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